Centro de Estudios Locales de Andorra

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Mases de Andorra

(Reproducción íntegra de los cuatro artículos sobre los mases de Andorra firmados por Pilar Sarto -con fotografías de Julio García-Aráez- citados en la bibliografía)

 

Los Mases de Andorra

(I) Para recorrer los mases de Andorra nos acompaña Santiago Aznar Gracia, que ha sido guarda de montes 38 años, siempre en el término de Andorra.
Él nos facilita los recorridos, por lo que en esta primera entrega hacemos las partidas de Carralcorisa, Agualaturca, la Val Común y El Castillo; un total de 20 mases, que en realidad son agrupaciones, ya que en muchos de ellos hay varias edificaciones y varios propietarios. Por ello, el nombre de referencia en ocasiones coincide con el de la partida, puesto que se solían construir en un terreno dominante dentro de la partida, y citamos algunos por el nombre del propietario por ser la denominación más usual.

Mases de Andorra - Mas de LópezIniciamos el recorrido por el mas de López, que llama la atención por las paredes rojas. Siempre tenía agua, fuente y balsa, aunque fuera época seca. Solía ser un lugar típico para ir el día de Pascuica, estaba cerca del pueblo y había agua. Santiago nos dice que no se quedaba la gente a vivir todo el año aquí, pero recuerda que estuvo mucho tiempo Juan Antonio Ginés el Ventero. También tenían mas aquí el Zapatero, el del cine Bernad, y Lorenzo Pariente.
El mas de los Sidales, en la partida Carralcorisa, que también tenía agua de manantial, nos permite ver bien las adobas de una de las paredes y la forma de construcción de los mases: piedra al inicio, luego tapial -arcilla prensada entre maderos que se llamaban tapieras-, adobas recubiertas de aljez, sobre todo en las habitaciones nobles, y lastras para hacer las escaleras; por ejemplo, para subir al pajar.
Mases de Andorra - Mas de Luis ParientePasamos a los mases de Agualaturca, donde hay varias agrupaciones: los Adanicos es uno de ellos, de Santiago Obón, El Teresiano; otro es el de Luis Pariente; otro es el mas del Soneta, otro el de Andrés Ginés, de los Politos, pastores que vivían todo el año y tenían un buen corral. Nos dice Santiago que esta era una zona de viña, de aquí hasta el pueblo. Los que tenían tierras hacían un grupo de mases y se compartían las eras, organizándose para su uso. La denominación “Agualaturca” que viene de los baños, de las aguas turcas que habría, y es que hasta aquí llega el agua de la Horcallana y además había muchos pozos, siempre había agua.
Atravesamos la zona de las Aljeceras, llamada así por ser el lugar donde se extraía y elaboraba el aljez, el yeso. Todavía se ven restos de un horno.
Mases de Andorra - Mases de AgualaturcaAgualaturca empalma con la Val Común y en el camino vemos una hermosa carrasca, la del mas del Collao. En el camino vamos charlando con Santiago sobre las formas de vida en los mases: normalmente eran medieros, aunque también había dueños. Los medieros, como indica la palabra, iban a medias, tanto en lo que ponían como en lo que sacaban; el medial del ganado se arreglaba cada cuatro años. También había un arreglo entre ganadero y pastor que se denominaba “mesguán”. Las condiciones de vida eran duras, autosuficientes a la fuerza, y cuando había que pagar la contribución tenían que vender huevos o algún jamón. Se sobrevivía porque, además, todos estaban en las mismas condiciones. Se cola- ONIO 11 boraba para preparar los balsetes y los acudideros, tenerlos limpios… Y también tenían sus fiestas, las veladas, con merienda incluida. Para ir al pueblo, desde aquí, irían por Horcallana.
Vemos el mas de los Sastres y el mas del Collao. Es el mes de octubre y hay higas e higotes (blancas y negros respectivamente). Por último, vemos el mas de Martín, donde se conserva muy bien el tapial en la zona donde no le dan las aguas. Aquí no hay corrales, era una zona más agrícola.
Llegamos a la Val Común, donde se parte el término. A un lado ya es La Mangranera, Monte Alcañiz.
De los mases del Perle cogió la central térmica terrenos y cuando se montó la central aquí vivía gente.
Mases de Andorra - Mas del CaniSorprende el mas del Cani tanto por su extensión como por la construcción -es una torre realmente- y la vegetación, hay una excelente palmera y el ruido del agua es permanente ya que mana ahí y llena una balsa de riego grande. Santiago recuerda que tuvo un mediero, Manuel, “el tío allocino”. También tiene luz y es que cuando hicieron el pantano y les cogieron trozos de terreno, a los mases afectados les llevaron la luz. Los de este mas tenían derecho a entrar en los dos términos, porque tenían la casa en el de Andorra y corrales en el de Alcañiz.
Nos encontramos con los mases del Caño, que cogen su nombre del nacedero o manantial que nace ahí mismo y que permitía tener un buen huerto. Vivían todo el año siete u ocho familias y en uno de ellos vivía el tío Manuel el Santos, que estuvo de guarda de montes antes que Santiago, después de hacer la guerra y la mili.
De camino hacia el mas del Cachurra hay un pino singular y en el mas se puede ver en buen estado un aljibe en el que recogían agua de lluvia para echarla luego a la tinaja grande. El agua de lluvia y nieve más valorada se recogía en el menguante de enero, para que se conservara mejor.
En la mayoría de los mases se bebía del agua de los balsetes y nos dice Santiago que sentaba bien, que él no recuerda que nadie se pusiera malo por eso, aunque del balsete bebían los animales domésticos. En algunos de los balsetes que vemos en nuestro recorrido hay una especie de abrevadero pequeño, de piedra, para las caballerías, sobre todo cuando el acceso es por escaleras. Para llenar las cántaras, se ponía un trapo que servía de colador y en el culo de las tinajas se ponían piedras grillas para que los posos no salieran al coger el agua con la jarra.
Mases de Andorra - Las VentasContinuamos nuestro recorrido por Las Ventas. La peculiaridad de este mas es que tenía un horno de pan cocer enorme, que todavía se conserva, aunque en mal estado, y se mantiene la bóveda ennegrecida. Estaría en alto, aunque ahora se ha rellenado el terreno y una parte de la pared trasera ha caído. Por el tamaño se supone que vendrían a masar el pan de los mases de alrededor, incluso de lejos.
Mases de Andorra - Mas QuemaoEl mas Quemao es conocido porque fue el lugar donde rodearon y mataron a los maquis. Una fotografía del mismo sirvió de cartel para las jornadas organizadas por el CELAN. Hay una tubería que baja de las balsas de la central y un poco más adelante se juntan las aguas que bajan de lo del Cani y las de aquí. En esa zona hay otro árbol singular, un lentisquero.
En Valdeserrana también hay una agrupación de mases, uno de ellos del Panollo, y un balsete grande, que sería común para todos.
A la vuelta observamos la balsa colmatada de la central y nos acercamos al mas del Ruras, también en la partida de Valdeserrana, que llama la atención por su curiosa decoración (actual) colorista, con piedras del mar traídas por sus propietarios. Santiago nos dice que aquí estuvo muchos años de pastor el tío José el Sastre, antes de montar lo de la tía María.
El mas de los Ferreros también tiene un balsete, ahora vallado, y una preciosa pila de piedra que servía de abrevadero. Santiago nos explica que había que limpiar los balsetes “a caldero” porque si se metía una máquina y rompía “el culo” de la balsa, de arcilla, se perdía el agua y quedaba inservible. Vemos conducciones de agua y abrevaderos, nos explica que fueron obras de la central en los mases a los que se les cogió terreno.
El Castillo es el nombre de unos mases situados en esta zona. A Santiago le decían los viejos que había habido un castillo, pero él nunca ha encontrado restos de ningún tipo.
Mases de Andorra - Mas de EspañaY terminamos nuestro recorrido en el mas de España. Recogemos información de Ángel Cañada Giner, del libro Vida y trabajos en la Andorra de antaño, editado en 2007 por el CELAN con motivo de su homenaje, en el que se reunieron artículos realizados por Ángel en Cierzo. En el capítulo “Los mases y los masoveros” incluye lo publicado entre octubre de 2001 y julio de 2002 y hace mención especial a la agrupación del mas de España, constituida por 18 mases ocupados por 22 matrimonios, que tenían 85 hijos. Es decir, 129 personas, que cita de esta manera:

  • José el Gordico, con 6 hijos.
  • José el Ventero, con 8 hijos.
  • Sebastián el Adanico, con 5 hijos.
  • Mariano el Chito, con 2 hijos.
  • Juan el Mata, con 2 hijos.
  • José el Meneos, sin hijos.
  • Vicente el Adanico, con 6 hijos.
  • Sebastián el Mangarrota, con 4 hijos.
  • Vicente el Martinico, con 5 hijos.
  • José el Sanmacariero, con 7 hijos.
  • Eugenio el Arpa, con 2 hijos.
  • José el Paletero, con 2 hijos.
  • Silvestre el Mata, con 5 hijos.
  • Francisco el Pardal, con 3 hijos.
  • Pedro el Piscosos, con 3 hijos.
  • José el Sastre, con 4 hijos.
  • Vicente el Pintau, con 4 hijos.
  • Manuel el Garrofero, con 3 hijos.
  • Miguel el Choto, con 5 hijos.
  • José el Judiero, con 3 hijos.
  • Faustino el Gordico, con 2 hijos.
  • Ricardo el Pitayos, con 4 hijos.

Y añade que por el centro de esta agrupación de mases pasaba, y aún sigue pasando, el camino que se dirige bajando hacia el mas Quemao y hacia el Castillo en sentido hacia la que llamábamos -aunque ahora cada vez menos- la carretera de IRIDA, porque fue abierta por esta institución oficial para otros fines. Próximas había dos eras y algo más separadas, cuatro más, en las que trillaban la mies, unos tras otros conforme se avenían entre sí. Excuso decir que no faltaba un balsete amplio, con buenos acudideros dada la pendiente del camino, de cuyas aguas de lluvia y nieves se servían para todos los servicios de casa, y como abrevadero, lavadero y fregadero común.
Ángel habla de la desaparición de muchos edificios, mases y personas que trabajaban en la zona en torno a 1960 y añade: “Pero a José el Sastre y a la María la Galupa les seguían llamando aquellas tierras y quisieron mantener su mas y su corral para entretenerse en el recrío de gallinas, conejos y algunas reses para beneficiarse de sus crías, hasta que comenzadas las obras de la central térmica, un grupo de obreros insistieron al matrimonio para que les prepararan comida caliente, y así, poco a poco, se fue ampliando el negocio hasta que se decidieron a levantar un edificio nuevo, comenzando las obras el cuatro de enero de 1983, precisamente dos días antes de que la Lotería Nacional premiase el número 49.612, que Hortensia Valero y José Legua habían vendido en su administración, desparramando aquella parvada de 3.708 millones, de los que 2.588 quedaron en nuestro pueblo. Y así fue como nació el afamado restaurante de la Tía María, regentado por su hijo José Luis y su esposa, Rafaela Ginés Galve”.

 

(II)

Los Mases de Andorra

En esta segunda entrega de “Los mases de Andorra”, Santiago Aznar Gracia nos propone un nuevo itinerario, para conocer y ubicar algunos grupos de mases de otras zonas del municipio.

Todavía nos quedará una nueva entrega al menos, según nos dice Santiago, buen conocedor de los mases de Andorra. En esta ocasión recorreremos Ventorrillo, Cenallo, Liana, Fayos, Mojón, Turbena y Cascallar. A la información aportada por nuestro guía, añadimos la de algunas de las personas que vivieron en ellos. ¡Muchas gracias a todos por rememorar para nosotros lo vivido años atrás!

 

 

 

 

 

 

 

 

El Ventorrillo
Mases de Andorra - El Ventorrillo

El nombre proviene de la existencia de una venta.
Aquí vivían fijas cuatro familias, los demás, de temporada. El más famoso, José Iranzo el Pastor de Andorra, que repartió su vida en los mases entre el Ventorrillo y el Saso. Cuando estaba en el Ventorrillo, llevaba a abrevar el ganado hasta el Cenallo todos los días. Soltaba las ovejas por el monte, que recorrían esos tres kilómetros hasta llegar al agua del Cenallo, y volvía, en verano, a comer a casa. El ejercicio y su carácter pueden ser dos de los ingredientes para lograr la longevidad que le caracteriza. También se podía acudir a los abrevaderos de arriba, de Zarzuela…, en cualquier caso no se podía abrevar en el Ventorrillo porque solo había un balsete, donde se recogía el agua para las personas y los animales de casa.
Se llamaba “La estación de la albarca”, porque paraba el coche correo. Os podéis imaginar que el nombre tenía que ver con el “calcero” que solían llevar los usuarios de la línea. Todos los del monte bajo venían aquí, seis o siete personas podían ir y venir en el día a Andorra de forma habitual, por la mañana para bajar y por la tarde para subir. Nos dice Santiago que, si ahora al pasar el autobús le echáramos el alto, pararía. Cuando por ejemplo bajaban del Cenallo a coger el autobús, lo veían que venía por la carretera y echaban una carrerica…; si el conductor veía que acudía gente corriendo, los esperaba.
El mas cuya puerta se abre a la carretera era el mas de los Ventorrilleros y recuerda Santiago que la mujer siempre tenía la puerta abierta para que los que esperaban el coche correo pudieran refugiarse y calentarse en el fuego. “Siempre estaba aparente: ¡pasar y calentaros!”
De camino hacia el Cenallo se ve el pino del Cerbellón, árbol singular, y los mases de mosén Mariano o mas de Coroto y el mas de la Valerica, hoy hundidos.

El Cenallo

Mases de Andorra - El Cenallo
Era todo un núcleo de población, 18 mases, todos en pie hoy, todos con corral. El mas de piedra, el mejor, es el de los Perdidos, Isidro y sus hermanos. Entre otras edificaciones están el mas de los Monzones; el de los Pitongos y el mas de Lerín, el Greja.
Una de las razones que explican la existencia de tantos mases y de su mantenimiento actual es que tenían agua de manantial que nunca se ha secado. Vivían de forma fija más de la mitad, había otros que compartían la estancia en los mases del Cenallo con otros en El Ventorrillo-mas del pastor de andorra otras partidas, según cómo iba la cosecha. La balsa y las distintas canalizaciones facilitaban el riego de los huertos. El lavadero y el abrevadero, de propiedad municipal, siempre estaban cuidados por los propios masogueros. Los Sauras nos  dicen que el abrevadero fue construido por “la Calvo Sotelo” durante la obra del ferrocarril, porque antes los ganados bebían de unas balsas de tierra: “Al comenzar la obra de la vía, la empresa cogía el agua de esas balsas; los ganaderos protestaron porque el agua se ensuciaba y la apuraban. Se construyó un depósito para el agua sobrante, del que se abastecía la empresa y un lavadero. La balsa y el lavadero actuales los hicieron los vecinos en 1967. El abrevadero es del año 1950”.
Las eras eran de dos o tres dueños, que las compartían arreglándose entre ellos y también se podían prestar a otros. En una de las eras se puede ver una “atadora”, uno de los primeros ingenios tecnológicos que evitaba la faena de segar y atar a mano; era tirada por un tractor y era doble, de esta forma solo había que recoger los fajos, ya atados.
Llegó a haber una tienda, regentada por Manolica y Ricardo. Al fondo estaba el hogar, Santiago lo recuerda como un lugar muy oscuro. Hubo barracones preparados para alojar a los trabajadores que hicieron la vía del tren.
Aquí vivió Santiago hasta los 19 años, estaban de medieros de Felipe Abellán, el boticario, que era familia de los Perdidos. En la planta baja estaban las cuadras y dos habitaciones y en la parte alta la cocina, con buen tiro de chimenea (no hacía humo), una habitación y una sala grande. Luego los padres compraron otra casa allí mismo.
En uno de los mases del Cenallo, Santiago identifica la primera radio, sería en los años 58 o 59. Era de Manuel el Allocino, que llevaba ganado, de mediero, para los Perdidos. Era una radio grande con unas pilas tremendas, que trajo un tal Pepe, de Alcañiz, que era el que suministraba los “adelantos”. Allí se juntaban para oír Matilde, Perico y Periquín…
El año de la helada (1956) recuerda Santiago que iban a coger olivas con un caldero lleno de brasas delante y una manta de abrigo en la espalda; al rebufo del calor de las brasas, podían recoger las olivas caídas. Cuando llegaban a casa ya podían volver de nuevo, porque volvían a estar en el suelo. Fruto de esa helada murieron muchos olivos, de hecho en toda la zona se pueden observar “zuecas” viejas al lado de olivos nuevos y muchos no se repusieron.
Ahora se ve un molino para sacar agua, es reciente, de los Sauras.

La Liana

Mases de Andorra - Mas de La Liana En La Liana está el mas de Macario Abellán, otro hermano de los Perdidos. Es conocido por ser el lugar donde se apareció la Virgen a Josefa. El hecho conmovió toda la localidad de Andorra y se extendió de forma sorprendente. Santiago tuvo que asistir por encargo del Ayuntamiento al encuentro masivo que se produjo, ya que se congregaron unas tres mil personas, de variadas procedencias, y acudieron los medios de comunicación. Recuerda como anécdota que vino desde Madrid un autobús por el camino que hay entre el monte Albalate y el monte Andorra y se quedó atrancado allí. También recuerda que cuando estaban esperando a la aparición, empezó una tormenta “y todo el mundo se volvió a retiro, a refugio y parecía un ganao, una avalancha…” Parece ser que acudió un cura de una secta rara, que hizo una misa en latín. Y para terminar las anécdotas, nos cuenta que decían que era milagro que el olivo donde se apareció se hubiera vuelto verde, cuando en realidad había renacido por efecto de la poda que hicieron los que se llevaban una “ramica milagrosa”. Y hablando de milagros, recuerda que alguien comenzó su actividad empresarial aquí, comentando con humor que “a él sí que se le apareció la Virgen”.
Dentro de la partida de La Liana, está el mas del tío Joyo. En la zona había agua, balsa de manantial para beber, huerta y cañas; el tío Joyo sabía trabajar la caña y le encargaban cañizos y gavias.
En otro de los mases, el de Leoncio, está el indicador “La Liana”; vivía la familia de forma continuada, tenían cuatro o cinco chicas.
Se sale al camino de Híjar y de ahí a Los Fayos.  vivía gente.

Los Fayos

Mases de Andorra - Los FayosEs el lugar más lejano en relación con Andorra. Los que vivían aquí iban al apeadero de Cabeza Gorda para coger el tren que iba hasta Escatrón; aunque era un tren para transportar carbón, se conocían y se permitía usar ese medio de transporte. Santiago llegó a utilizarlo una vez que nevaba mucho.
Vivían todo el año los Ruras y los Carreteros. Uno de los hijos del mas de los Carreteros llegó a llevar el tren. Aquí tienen mas los Libros y los Monzones. La despoblación de estos lugares comenzó cuando empezaron las minas y había posibilidad laboral. Solo tenían un balsete grande para beber, el agua de boca era un bien escaso: “Le tenían más aprecio que ahora”. Al lado del balsete había una pila para las caballerías. Solía ser faena de los abuelos, por tiempo y por experiencia, tener siempre bien arreglados los balsetes y los acudideros, al igual que los aljibes y tinajas donde se guardaba el agua de lluvia, para su aprovechamiento.

Mases del Mojón

Mases de Andorra - Mases del Mojón Llamados así porque “parten término”, los pinos ya son de Híjar. Desde aquí se solía bajar a coger caracoles a San Isidro, donde había una ermita y unas balsas. Iban desde el Cenallo, por Los Fayos, a San Isidro, en el término de Híjar.
Desde lo alto, en este punto, se ve la vía del tren, la trinchera y los puentes. Aquí vivió gente cuando la construcción. Hay que recordar que ENCASO construyó la vía férrea en los años 50, se inauguró en julio de 1953.
En 1942 la Empresa Nacional Calvo Sotelo (ENCASO) empezó a diseñar un ferrocarril para transportar lignito hasta Escatrón, donde proyectaba instalar una central termoeléctrica y diversas factorías. Los yacimientos mineros de Val de Ariño distaban de esta localidad zaragozana algo más de 45 km, y lo cierto es que la idea de unir ambos puntos no era nueva, pues casi cien años atrás ya se había presentado un proyecto similar. Sin embargo, en los años 40 la única salida para el lignito de la cuenca seguía siendo el acarreo por penosos caminos.
Las obras del tramo Escatrón-Samper de Calanda comenzaron en 1947 y las del trayecto Samper de Calanda-Andorra se adjudicaron a finales del año siguiente.
Diversas empresas realizaron los trabajos de explanación, el tendido de las vías (con el ancho español), la colocación de mojones y de hitos kilométricos, la instalación de una línea telefónica y la construcción de puentes, túneles, estaciones y apartaderos. Algunas obras fueron adjudicadas al Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas.
La línea completa empezó a funcionar en 1953, inaugurada el 16 de junio, junto al resto de instalaciones del Complejo Industrial del Ebro, con asistencia del jefe del Estado Francisco Franco. Fue la última línea de ferrocarril construida en la provincia de Teruel en el siglo XX.
(Información extraída de los paneles de la exposición gráfica El ferrocarril minero Andorra-Escatrón, realizada por el CELAN con motivo de las jornadas conmemorativas de los 60 años de la inauguración del ferrocarril.)

Turbena

Mases de Andorra - Turbena

Pasa el río Regallo.
También hay muchos mases, tienen los Volantes, el Violón. Hacemos una referencia a este personaje, que iba a su mas cada día. Era el humorista local, se disfrazaba, parodiaba, contaba historias; tenía un grupo de amigos que solían acudir a la zona a cazar y luego se hacían sus meriendas en el mas. Se desplazaba primero en un “dos caballos” (vehículo del que se decía que lo importante era el conductor y, a partir de él, fue el coche) y luego en el Citroën Diane 6, ahora en la puerta del mas. A uno de sus amigos, cuando iban a su casa a hacerlo del Círculo de Lectores o a convencerle de la compra de un libro, le funcionaba muy bien encargar Las picarazas de Turbena, un título fruto de su imaginación que no tenía ISBN.
Mas de los Panaderos, de la familia de Auspicio. La abuela de Santiago estuvo de mediera en este mas. Viuda, con seis chicas y un chico, un día sin otro iba con un macho a hacer trueque con la leña. Sacó a todos adelante; murió con más de ochenta años y decía satisfecha: “Y me viven todos”.

 El Cascallar

Mases de Andorra - El CascallarEstuvieron de medieros muchos años Antonio Valero y Leocadia.
Lo más llamativo es el abrevadero, con pilas de piedra muy trabajadas, y lo más famoso era el horno de pan cocer; allí acudían las mujeres de Turbena y de la zona a masar y a hacer tortas.

 

(III)

 

Comenzamos este tercer recorrido por los mases de Andorra metiéndonos en el área ganadera, con los caminos muy arreglados. Nos sigue acompañando Santiago Aznar Gracia y completamos informaciones con las personas que vivieron mucho tiempo en los mases que hemos recorrido.
Nos encontramos en esta parte del itinerario con los mases de Balsa Juncalvo. Silverio Ginés, el Conejo, vivió con su familia aquí toda la vida, durante un tiempo llevó el ganado con el Ventero (Juan Antonio Ginés Alquézar). Tenían una balsa a la izquierda.

 Mases de Val de Cabrón (o Valdecabrón)

Val de Cabrón

A la izquierda vivían los Alcaldicos y a la derecha los Retacos. También había una balsa, pero con poca agua.
Recuerda Santiago, por ejemplo, que se iba a la feria de Híjar a comprar caballerías, aunque había un tratante en Andorra que visitaba los mases, “Ilogio”.
Nos dice también que la necesidad hacía que se ayudaran unos a otros y nos pone algunos ejemplos de familias en las que la muerte del padre o una desgracia económica hacía difícil que salieran adelante. Los únicos problemas entre ellos que nos nombra son los relacionados con las aguas, problemas de uso de riego, por ejemplo.

 

Ifesa de abajo

IFESA de abajo
Los Serenos eran los que vivían allí. Hablamos con Martín el Sereno, que vivió allí hasta los 15 o 16 años, y nos dice que la dueña era la tía Pascuala la Raja, que se casó con el Sereno y confirma lo que nos habían dicho, que tenían mucho patrimonio, en el mas de López, en el pueblo y en la Ifesa, proveniente del bisabuelo Alejandrino. No nos sabe decir por qué se llaman así los mases, nos quedamos con la duda (En consulta posterior comprobamos que este topónimo es una evolución de la palabra latina defensa, que en castellano dio origen a la palabra “dehesa”.) Aquí, como se dedicaban a la agricultura y no había ganado, no se estaba de forma permanente, se podía ir al pueblo a dormir. Se trabajaba el cereal, la almendra y la viña. Los campos recibían nombre por las partidas: Roturas, Val de Cabrón, Valhonda, Pinar, y también se les ponían nombres especiales, que pasaban de generación en generación, algunos lógicos por la ubicación o alguna peculiaridad, otros sin saber por qué: Hospital, Campo Ginebro, el Olivar, los Varellos, el Cantonero, las Fajas del mas, el Fajón. Martín recuerda el trujal grande del abuelo, en el pueblo, y cómo se llevaban los racimos en las portaderas.
Nos cuenta los trueques que se hacían, cambiando trapos o hierros por naranjas. Desde aquí se iba a Ariño a llevar paja y, de vuelta, se cargaba con patatas y manzanas, que recuerda puestas en mantos de paja. “Ir a por recao” era ir a comprar productos alimenticios. Martín recuerda especialmente ir con un plato a comprar sardineta, boquerón y boga -un pescado con mucha espina-, que vendía la tía Bizarra en la parte de abajo de la actual Casa de Cultura. Y nos cuenta que desde crío llevaba el tractor y que la Guardia Civil se les portaba bien porque no podía conducir y su padre tampoco, por sordo, así que hacían la vista gorda para facilitarles el paso y no multarlos.

Mas del Santo

Mas del Santo
Queda en pie una edificación, pero antes había habido muchos mases. La mayor propietaria era Aurelia, la mujer del Espada. Tenían los Caseros, el Melchorrín, los Cerraderos, los Paulinos y el tío Olivo. Aquí vivían todo el año los Gayanes (la tía Manuela, casada con un Gayán), que estaban de medieros para Espada. Se utilizaba el agua del balsete.
El sistema de alumbrado fue primero con los candiles de aceite, luego pasaron a la luz de carburo (compraban la piedra, abrían el candil, echaban la piedra al pocillo y el agua) y, por último, el camping gas azul.

Ifesa de arriba

Ifesa de arriba
Tenían mas allí varias familias, entre ellos los Bodegas, a la izquierda, y el Carrasquín.
Nos comentan que para las fiestas se iba al pueblo, porque se había terminado la cosecha: “Había dos bailes con música, El Almudín y El Trinquete. Cuando la guerra vino la 118 y hacían baile en el patio La Carabinas. Luego la 16 también, y lo pagaban ellos. El tío Cacolo y el tío Tripeta tocaban música”.

Val de Bellido

Val de Bellido
Había Alto (donde tenían mas los Gordicos, los Cones, los Pitayos y los Panollos) y Bajo y dentro de este, de arriba y de abajo. En estos de abajo vivían la tía Clementa, el Carrasquín, la tía Miguela, Luis el Gayán…
En Val de Bellido bajo, pero en la parte de arriba, era donde tenían el mas los Venteros, la abuela Joaquina y el abuelo Pascual el Retaco, que compró la parte a todos los hermanos y se quedó con toda la masada. El abuelo era danzante de Santa Bárbara. Vivían allí “todo el año y toda la vida, del ganao, la agricultura, huerto y animales para abastecerse”, nos dicen Sara y Pascuala Ginés, que vivieron allí. Nos explican que fueron allí porque su madre era hija sola, mientras que en la familia del padre, del Agua la Turca, eran muchos hermanos. Recuerdan sus juegos en el mas, con muñecas de trapo y con barro, además de imitando las tareas que veían hacer y aprendían desde bien pequeñas. Y lo mejor eran los relatos “al amor de la lumbre” porque su padre era muy contador de historias, de cuando había estado en Sevilla, en Pozo Blanco o de cuando la mili… una y otra vez.
La distribución del mas era la siguiente: “En la planta baja estaba el patio y seguido, la cocina con el fogón y una cama grande de obra, donde se ponían los colchones de lana donde dormían los padres. Del patio se pasaba a una habitación con dos camas, el cuartico, para los chicos. No había puertas, había toldos de separación. En la primera planta estaban los graneros, donde se colgaban las piezas del mondongo (se mataban dos o tres cerdos para todo el año) y se establecían espacios para las patatas, las cebollas, las manzanas… extendidas o en cestas. En el granero, que daba a la era, se guardaba el grano. Y en la planta baja, subterránea, estaba la bodega, picada en la tierra, donde se guardaban las tinajas del agua, y la fresquera, donde se conservaba lo que se mataba”.
La cuadra estaba junto a al mas, al lado, y el corral, un poco más apartado. También había palomar, de obra, en la parte alta del corral. El pajar estaba al lado de la era.
Y había otro mas pegado al de ellos, el mas de la Cleta.
Cerca de Val de Bellido, en el Olivar, había una cueva, Piuela, y en la guerra, cuando bombardeaban, se refugiaban allí; llevaban una cesta con la comida y cuando terminaba el bombardeo volvían al mas o al pueblo.
Para lavar, bajaban al riachuelo, cerca de los mases de abajo, con el jabón de tajo hecho en casa… Era el momento en que se juntaban las mujeres y charraban y se comentaban las cosas del pueblo y luego, con la radio, cosas de fuera. Para regar el huerto del mas, había una balsa de cemento hecha por el abuelo, al lado de un manantial. El balsete grande, que guardaba el agua de lluvia, era utilizado por todos los mases de alrededor, y se limpiaba y cuidaba entre todos. Allí se iba a buscar agua con el carretillo y las cántaras para echarla a la tinaja de casa, en la bodega.
También tenían viña y se hacían el vino mientras vivió el abuelo, en el pueblo. Al mas se transportaba en odres.
Había momentos especiales en el mas, por ejemplo, para “cabo d’año”, la abuela Joaquina les mandaba a las nietas higos secos, nueces, guirlaches…, aprovechaban que alguien iba por allí y se lo llevaba.
Cuando querían que los chavales “fueran a escuela” en el pueblo, los dejaban con los abuelos o con algún familiar. Sara y Pascuala se quedaban con la abuela Joaquina para ir a escuela y su madre les dejaba pagada la leche diaria (en casa de la tía Miguela, del tío Calixto) y la carne (en casa de la tía Pilar la Comina). Los padres bajaban al pueblo cada quince días a hacer compras, el pan, ver a los chicos… Santiago recuerda que con 13 años se quedaba solo en el pueblo; su madre bajaba una vez a la semana y le preparaba la comida y él también aprendió a guisarse. También recuerda que con la bicicleta se subía a dar repasos al pueblo y por la mañana, de nuevo “cara abajo”. La visita o ir a masar el pan se acompañaba con trueque, por ejemplo, Sara y Pascuala recuerdan que su padre intercambiaba tocinicos pequeños a cambio de los productos de la tienda de la Colasa.
En el Cenallo, Carmen, la Perdida, enseñaba “a las mediodiadas” a los chicos y chicas. También iba a “dar repasos”, acercándose en su moto, Samuel Baceiredo, gallego, como se adivina por el apellido.
La radio fue “la revolución”. Las hermanas Ginés, en Val de Bellido, recuerdan la serie Matilde, Perico y Periquín y el pájaro Pinzón, que cantaba de verdad; los seriales con Matilde Conesa, Matilde Vilariño y Pedro Pablo Ayuso; las canciones dedicadas; las noticias (oyeron el asesinato de Kennedy). Y recuerdan que se oía “La Pirenaica”…, costaba buscarla en el dial, pero allí se estaba, girando y girando la rueda. La compraron al que iba con la moto vendiendo neveras, mantas, ropa y radios.

Mas de Alquézar

Mas de Alquézar
Allí tenían mas los Barrenas, Laudencios y Pitongos (el único en pie). Había dos balsetes.


Las Zarzanas

Las Zarzanas

En la de abajo, tenía mas Francisco el Conejo, el Espada, Mariano Castillo, los Villanueva (Volantes) y los Barrenas. El Martinico estaba a mitad de camino.
El mas de los Chitos, los dueños de la Zarzana, era el grande. “Esta zona era mucho de medieros, propietarios había pocos”. El tío Mariano, Manolo, Felipe, el Pascualico…
Enfrente, la Zarzana de arriba, donde vivían los Chotos, los Chitos, Pascual el Tejero, Macario el Ruras y el Piscopo.
Sorprende que la piedra de construcción de los mases en toda esta zona es más blanquecina, más caliza.

Balsa Juncalvo

 

(IV) 

 

Terminamos con este cuarto recorrido los mases de Andorra y la propia sección, en la que hemos conocido los más representativos de todos los pueblos de nuestra comarca. Agradecemos a quienes nos han acompañado el tiempo que nos han dedicado y la paciencia con que nos han ido informando de la vida cotidiana y las pequeñas historias de cada uno de ellos.
Para cerrar este último capítulo de la serie nos sigue acompañando Santiago Aznar Gracia. Estamos en Los Sasos

 

Mas de ZominoMas de Zomino

El fondo es Valdoria y “en la parte alta del cortafuegos había un balsetico, allí se parten Ariño y Albalate”.

Mas de Iranzo

El del Pastor de Andorra, a donde vino del Ventorrillo cuando echó más ovejas. Es el de la derecha, el único blanco con paridera.

Mas de los PintamonasMas de los Pintamonas

Tiene unas puertas de madera muy curiosas.


Mas de los Pecos
Está a la derecha, en realidad son dos mases de la misma familia.

ZarzuelaZarzuela

De Felipe el Boquica, remozado sobre el viejo, tiene un manantial con abrevador, de agua muy buena. Cuando se plantaban los pinos en esta zona, se utilizaban toros para trabajar y aquí era donde se guardaban

El PozueloEl Pozuelo

Posiblemente llamado así porque a la derecha está el pozo, de agua también muy buena. Santiago atribuye la bondad de las aguas a la cantera. Aquí estuvo mucho tiempo de pastor, viviendo de fijo, Emilio el Lupanda.

Mas de ChichónMas de Chichón

Vivían los Politos y los Chichones, al lado del Cerero.
Cambiamos de escenario y vamos a completar nuestro trabajo con dos mases importantes: la Sacristana y El Cabo.

La SacristanaLa Sacristana

Estamos en los Piagordos, llamada así la parte del pueblo hacia arriba, la zona de monte alto. A la izquierda queda Carracorisa, se ve precioso el Piagordo. El término de Alcorisa parte por los pinos. Los propietarios eran Alejo Catalán Cubero y su hermana. Era y es un mas bueno, “se nota en lo grandes que son las ventanas y balcones”. El mas tenía manantial al lado, con muy buena agua, y un abrevadero grande; el aire y una riada tiró el hermoso chopo que había al lado. Ahora hay pozo con caseta. Cuando era año de lluvias, como ahora cuando hacemos el recorrido, en el camino de acceso había una balsa en la que abrevaban las ovejas. Hace muchos años tuvo arrendada la masada el Gaudioso, que trabajó sus campos y tuvo ganado en ella.
Aunque ahora solo queda en pie este, había más grupos de mases: el mas de las Carabinas, el de Armando el Garrancha, el de los Contastinos, el de los Esquiladores (ahora rehecho por el Pochona al poner las cereceras), el de los Corteses. La vinculación de todos estos mases del monte alto era con el pueblo, RIMONIO mientras que en el monte bajo había relación entre los distintos mases. Nos dice Santiago que los tratantes iban por todos los mases, los de Híjar y el Ilogio, del pueblo. Los masoveros también iban a las ferias, a la de Híjar y a la de Cedrillas, que era la que llevaba más fama.

Mas de CañadaMas de Cañada

Venía de parte de su mujer, Sagrario Sauras. Era un mas casi como una torre, ya tenía porche y terraza, aunque ahora hay más añadidos. Tenía un buen manantial, con balsa y abrevadero (el pozo lo hizo Ángel Cañada). El primer bancal era huerta. La calzada se hizo para poder ganar terreno a ese primer bancal. Estuvo muchos años de pastor Martín Obón, el Polito, quien “batía toda la dehesa”; no iba a jornal sino que él también tenía sus ovejas, además de las de los dos propietarios.
Estamos en El Cabo, arriba está el Chorrillo y por el pico ya parte el monte Alloza. Y estamos en la dehesa Carnicera, una peculiaridad de Andorra: así como los dueños “venden las hierbas” a los distintos pastores, en esta zona, la dehesa, se juntaron muchas hectáreas en las que las tierras eran de los muchos dueños propietarios, pero los pastos no y no se pagaba por ellos. El derecho a los pastos iba junto con una carnicería que se montó, de ahí la denominación de dehesa Carnicera. Ángel Cañada y Antonio Gracia Valero (ahora Antonio Gracia y Hermógenes Sauras) siguen teniendo ese derecho a los pastos. Santiago no nos sabe decir en qué momento se hizo ni de qué manera, pero el caso es que se mantiene porque hubo un juicio de reclamación y la sentencia mantuvo las mismas condiciones, el propietario no puede vender los pastos porque son de la dehesa Carnicera, que va desde antes del Pozo San Juan hasta cerca del mas de Cañada o El Cabo. Así pues, el derecho sobrevive y además se hereda de padres a hijos.
Santiago nos dice que se han remozado muchos mases y también se han hecho nuevos, él contó en torno a cien para un trabajo que hizo para el Ayuntamiento. En este momento se ha doblado el número porque la gente los ha arreglado y se han hecho nuevos. Le agradecemos habernos acompañado y nos despedimos de él viendo las abubillas (cucutes) que señalan el buen tiempo y los cernícalos (esparberos) buscando comida en plena primavera.

Atención sanitaria

Para recibir atención sanitaria, se “igualaban”. Normalmente se llevaba al enfermo a casa del médico, donde este lo atendía. Santiago recuerda que una vez bajó don Manuel porque hubo un accidente, pero lo normal era subir al pueblo, y pone como ejemplo a su madre, que tenía que ponerse inyecciones después de nacer su hermana y se subían las dos al pueblo un día sin otro. Pascuala Ginés se puso mala una vez y su madre la llevó al médico sentada de medio lado en el macho y ella, dentro del esportón.
Los Ginés Alquézar, del Agua la Turca, se igualaban con don José María Coderque, al que le pagaban una cuota mensual. Cuando Antonia se casó, su marido, Juan Manuel, estaba igualado con don Casimiro, así que para decidir con quién quedarse dijeron: “Nos quedaremos con la iguala del primero que caiga malo”. Recuerdan que cuando su madre se puso muy mala y les dijeron que se moría, la trataron ellos mismos “con vino, ruda y romero; cataplasmas de alfalz y pan turrao con vinagre. Cuando devolvió el cáncer por la boca, que lo tenía a la entrada del estómago, se salvó”. Antonia había hecho la promesa de subir hasta el altar de San Macario de rodillas si se curaba su madre y así lo hizo (la madre murió con 99 años). Recuerdan como anécdotas relacionadas con la salud que una vez la abuela compró chocolate y ella se lo comió a escondidas, le sentó mal y al vomitar pensaban que era sangre, así que tuvo que confesar. Otra vez, “vulcó el corbellón y la carga al sacar mi padre al chico de un lado, así que me partí la ceja y me la curé con agua del balsete”.
Santiago recuerda que en el Cenallo uno se atracó de pellas recién salidas del caldero de cocer y se puso muy malo y tuvieron que subirlo al pueblo en un carro.
Normalmente se paría en el pueblo, “pero a la semana, al mas. Estaban dando gavillas hasta el último día, no sé cómo no nacíamos más en los mases”. Eran otros tiempos: “No podías hacer las faenas y ya las estabas haciendo” (en referencia a los trabajos que hacían los chavales de bien pequeños). Pilar Ginés Alquézar nació en el mas del Agua la Turca, es una de las pocas que no llegaron al pueblo a nacer: “Me tuvo, me cortó el melico y me lavó”. Cuando fueron a llamarla para ir a la fiesta, porque era el día de antes del Pilar, les dijo a las amigas: ¡Subid, subid, que tengo una chica! En Val de Serrana también nació su marido, porque nevó y no pudieron ir al pueblo: “Allí nació, encima de un esportón”.

Modalidades de contrato entre amo y pastor

Nos quedaban dudas y la información que proporciona Ángel Cañada en su diccionario nos puede ayudar a resolverlas.
El mesguán era una modalidad de contrato concertado entre amo y pastor para la explotación de un ganado –hay que recordar que muy pocos llegaban al centenar de cabezas-, consistente en que se valoraba todo el ganado en pesetas, siendo todos los gastos a medias y cuando el pastor, a base de vender las crías y las viejas, le entregaba al amo el valor inicial en dinero, todas las cabezas que quedaban se partían en partes iguales. Si el pastor quería seguir, se valoraba de nuevo el ganado inicial, y a cumplir un mesguán más.
Con independencia de este tipo de contrato -verbal como todos-, el “a jornal” y el medial, existía el conocido como “a media cría” o “a media lana”, en el cual el día tres de mayo, festividad de la Santa Cruz, el pastor cogía un ganado para solo un año. El amo le entregaba un doble de cebada y una arroba de alfalz por cabeza, pero, si durante el año había más gastos para su manutención, estos corrían a cuenta del pastor. Al año se partían a medias tanto el exceso de cabezas alcanzado como la lana del esquilo.

Bibliografía

  • Sarto Fraj, Pilar, "Los mases de Andorra I", Boletín de Cultura e Información (BCI) n.º 23, Andorra, CELAN, diciembre 2013.
  • Sarto Fraj, Pilar, "Los mases de Andorra II", Boletín de Cultura e Información (BCI) n.º 24, Andorra, CELAN, junio 2014.
  • Sarto Fraj, Pilar, "Los mases de Andorra III", Boletín de Cultura e Información (BCI) n.º 25, Andorra, CELAN, diciembre 2014.
  • Sarto Fraj, Pilar, "Los mases de Andorra IV", Boletín de Cultura e Información (BCI) n.º 26, Andorra, CELAN, junio 2015.

 

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EL CELAN (Centro de Estudios Locales de Andorra) tiene como objetivo la investigación y estudio de los diferentes aspectos de la realidad cultural de Andorra y su ámbito comarcal, así como la defensa del Patrimonio Artístico e Histórico.

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