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Balaguer Pascual, Antonio (el Rey de Andorra)

Antonio Balaguer Pascual, el Rey de Andorra, también conocido como el tío Rey (Andorra, Teruel, 1855-1938).

Corredor desde joven en carreras pedestres (corridas de pollos, corridas de pique...) de ámbito local y comarcal, fue también un renombrado andarín del siglo XIX que consiguió numerosas victorias en competiciones de carácter nacional e internacional. En Aliaga obtuvo el título de campeón de Aragón y en Madrid, Londres y París disputó pruebas de resistencia contra caballos montados por jinetes, de las que salió vencedor. El apodo del "Rey de Andorra" no le fue otorgado por sus proezas sino que lo heredó de su padre, conocido como "el tío Rey".

Biografía

En el Boletín de Cultura e Información n.º 14, editado por el Centro de Estudios Locales de Andorra (CELAN), Ángel Cañada Giner publicó el siguiente artículo, que se transcribe íntegramente, con una biografía más detallada de Antonio Balaguer Pascual.


"El día 25 de marzo de 1938 quedaron paralizados para siempre los pies más famosos de Andorra y, quién sabe, si del mundo entero. Sólo hacía doce días que las tropas nacionales habían liberado el pueblo y, como aún no tenían sacerdote, el suyo fue el último entierro laico. Se llamaba Antonio Balaguer Pascual, era hijo de Antonio y de Lucía, contaba 83 años y murió de fiebres tifoideas.

Este hombre de leyenda, al que tuve la suerte de conocer y escuchar, sería hoy un ídolo, un hombre cargado de fama, de honores y de dinero si no hubiese vivido cuando una carrera pedestre de kilómetros y kilómetros se pagaba con un pesetón, con tres polos, una copa de anís y una gaseosa de papel.

No pudo asistir a la escuela, por lo que no sabía leer ni escribir, y, como su padre, era arriero; con él y con su recua de burras recorrió toda la comarca y realizó frecuentes viajes a Tortosa para bajar los excedentes de las cosechas y subir las frutas y verduras más tempranas, porque entonces Tortosa era el puerto de la Tierra Baja. Casó con Rosa Pérez Quílez y estuvo de criado muchos años en casa de don Macario Sauras.

Desde muy joven hizo gala de sus buenos modos para correr, destacando por su velocidad y por su gran resistencia, ya que su poder crecía cuanto más tiempo duraba. Comenzó a correr en Andorra y pronto se hizo el amo en toda la comarca. En aquella época, al menos media docena de veces al año, "La Corrida" era uno de los espectáculos imprescindibles no sólo en las fiestas de San Macario sino para San Blas, San Antón, San Roque, etcétera, festividades que poco a poco han ido desapareciendo del calendario festivo de los pueblos. Tras la corrida, la merienda con los amigos en aquella hora exacta, pero variable, que diariamente marcaba el tío Pradas cuando encendía la luz en las farolas de petróleo colocadas en las esquinas, hora que, por cierto, era la señal para las mozas del pueblo, que, a toda prisa, marchaban a casa, por temor a los gritos del padre si llegaba ya oscurecido.

En uno de sus viajes a Tortosa se enteró de que se iba a celebrar una gran carrera pedestre en la que se presentaba como claro favorito un corredor famoso, conocido por "el Toni", que era de Cherta. Habían coincidido allí tres arrieros de Andorra con sus carros llenos de trigo y le enviscaron hasta lograr que interviniera; pero no estando muy seguro de su triunfo ante la fama del Toni, les advirtió que no apostaran a su favor hasta que no se limpiara la cara con el "moquero", pero que si les daba esta señal y se sentían con ánimos, que apostaran el trigo, las recuas y cien duros de su parte. Se inició la corrida y a las pocas vueltas sacó su pañuelo, se limpió el sudor de la cara y el cuello, lo flameó tres veces sobre su cabeza, se lo colgó de sus calzones a rayas, esprintó como un jabato y allá atrás quedó el de Cherta con 100 duros menos en su bolsa. Sonada fue la proeza del Rey de Andorra y la noticia cundió por la comarca, donde su contrincante no tenía rivales.

En cierta ocasión, su "amo", que era alcalde, tuvo necesidad de enviar un parte a Alcañiz, cuyo resultado necesitaba conocer con toda urgencia, por lo que se sirvió el tío Macario de las piernas de su criado como medio más rápido de obtener la respuesta. El tío Rey salió a las 8, llegó a Alcañiz, buscó a la persona, le entregó el parte, recogió la respuesta, la trajo, comió y se fue al café del tío Juanito para entregársela al Alcalde. Era la una de la tarde, y cuentan que cuando lo vio, creyendo que aún no había salido, se le encaró preguntándole: "¿Aún estás aquí?" (Distancia Andorra-Alcañiz, por el camino viejo, de 35 a 40 kilómetros).

Cuando se casó, el tío Rey tuvo que marcharse a Aliaga para dar trabajo a su recua y entró como recadero en una fábrica de fajas. Allí cargaba su carro, llevaba la carga a Calatayud y volvía cargado con lana para la fábrica. Allí fue donde popularizó su fama, pues en una de sus hazañas se le concedió el título de Campeón de Aragón; me ha sido imposible recoger los detalles de esta carrera e imposible también localizar una fotografía para que ilustrara este reportaje.

Me contaba este buen hombre que de Aliaga le enviaron a Teruel con un encargo, pero que una vez en Teruel tuvo que llevarlo a Alcañiz. Resultó que antes de salir, a eso de las 7 de la mañana, entró en una tasca del Tozal para matar el gusanillo con la copa de cazalla; se encontró allí con otro que también llevaba el mismo camino, pero que iba con caballo, y el tío Rey, que se sintió un poco fanfarrón, le apostó la comida al que llegara más tarde a la Posada de Santo Domingo. No hizo más que dejar Teruel, se quitó las alpargatas miñoneras, hizo un nudo con sus cuerdas, se las colgó al cuello y tanto corrió que, cuando a las 4 de la tarde llegó su contrincante, él ya se había comido la apuesta.

Otra vez se dirigía a la feria de Salas (Huesca). Unos kilómetros antes había una venta llamada "de la Carrasquilla", muy famosa porque por lo visto cocinaban unas judías con chorizo y oreja de cerdo que revivían a los caminantes y que servían de apuesta a los feriantes. Ocurrió que coincidió en el camino con dos hermanos de Canfranc que, montados en su caballo, se dirigían también a Salas, y comenzó a tomarles el pelo sobre la poca velocidad de sus caballos; acabaron desafiándose sobre quién llegaría antes a la Carrasquilla para comerse las judías: él, a pie; ellos, a lomo de sus caballos, y la distancia a recorrer, unos 10 kilómetros. No tuvo enemigos nuestro paisano, pues cuando los de Canfranc llegaron al punto de la cita, al tío Rey le estaban sirviendo ya el sabroso cocido, ante el asombro de los contrincantes.

Su fama llegó a la Corte y no se sabe cómo hizo amistad con un madrileño que él llamaba Prieto el del Guadarrama, con el cual acabó marchando a Londres para realizar dos corridas. Éstas se celebraron en una plaza más o menos redonda y su competidor era un jinete sobre el caballo; largas y duras fueron las dos pruebas, pero al final el caballo tuvo que ceder, agotado, o como él nos decía, "reventado". Tal contento sintió de su triunfo que cuando vio que el jinete se retiraba, avergonzado, en vez de escuchar el himno que en su honor tocaban, se puso a bailar la jota entre los vítores de los asistentes. Honores, pues, no le faltaron, pero sí el dinero, ya que el del Guadarrama desapareció tras haber cobrado el importe de los premios, y allí quedó el tío Rey, en un país extraño, teniendo que trabajar en lo primero que pudo, hasta que encontró un español que le pagó el regreso; y aquí volvió, a los brazos de su Rosa y de sus hijos, uno de los cuales, José, todavía vive para ser testigo de cuanto decimos.

Como no escarmentó, tampoco terminaron aquí sus andanzas, pues acompañado del tío Colaso, se fue a París para revivir allí de igual forma que lo hiciera en Londres sus luchas contra jinetes y caballos.

Estos son los rasgos más sobresalientes de la vida de este fenómeno que, si le llamaron el Rey de Andorra, no lo fue, como recientemente se ha hecho con otros deportistas, por sus méritos como corredor, por su resistencia hasta la inverosímil proeza de reventar caballos, sino porque su padre tenía por mote "el Rey", de igual forma que lo sigue teniendo su hijo, con el cual hemos revivido estas facetas de su vida, las cuales me contó con todo lujo de detalles dos años antes de su muerte, pero cuyos apuntes he tenido la desgracia de perder".

Ángel Cañada Giner

Referencias en los periódicos de la época 

Una de las carreras con la que consiguió gran fama y de la que se tiene más documentación fue la que tuvo lugar el 14 de abril de 1884 en la plaza de toros de Zaragoza. En ella derrotó al famoso andarín profesional Mariano Bielsa y Latre de Berbegal, apodado Chistavín, que dos años antes había vencido a su vez al italiano Aquiles Bargossi, considerado el mejor andarín del mundo.

 

En el Diario de Avisos, bajo el titular de “Corrida Bielsa-Balaguer”, se publicó una extensa crónica de la prueba:

“En el mismo circo en que con el vencimiento de Bargossi levantó el andarín de Berbegal el pedestal de su fama, fue ayer vencido para que se alzase un nuevo nombre entre los célebres por la ligereza de piernas. La provincia de Teruel reemplazó a la de Huesca, con lo que, y teniendo la de Zaragoza su representante en Laínez, ya no falta a ninguna de las tres aragonesas quien lleve su nombre tan rápidamente como se había visto en la velocidad de las pantorrillas.

Reseñemos la carrera de competencia ayer verificada, a la que acudió bastante público. Público especial, perfectamente apropiado a este género de espectáculos.

Preséntanse los corredores y la función empieza por un casi conflicto. Ninguno quiere correr delante. Sométese a la suerte y ésta favorece los deseos de Balaguer. Insiste aún el de Huesca y el jurado retírase a deliberar. La modestia o cosa así de los corredores, va fatigando al público. En cabildeos, en conferencias, pásase muy cerca de media hora y al fin la intervención de la autoridad y el empresario consiguen vencer la resistencia de Chistavín. Empiezan, pues, a correr y hasta las 100 vueltas recorridas en 59 minutos, no sucede nada extraordinario. A la vuelta 102, el Rey da una violenta carrera y se coloca delante de Bielsa. Y aquí empiezan las emociones.

-¡Anda, Chistavín, duro con el Rey!, dice un alto-aragonés.

-Revienta al piculín, grita un turolense.

Y entre la general expectación, corren diez vueltas más a gran velocidad y a la 162 se retira Chistavín.

El Rey continúa corriendo y bailando la jota hasta la 168, en que lo detiene el público.

El vencedor es un joven de alta estatura, enjuto de carnes y rudas facciones. Demostró una resistencia increíble y no menos ligereza. Al empezar la carrera, presentaba Bielsa 80 pulsaciones y 106 Balaguer. Al retirarse acusaban 136 y 180 respectivamente.

Entre buena parte del público, corrían rumores nada favorables para los corredores. Nuestras noticias, fundadas en ciertos datos y detalles, nos permiten creer que la carrera de ayer fue de buena ley y el resultado consecuencia única de las condiciones de los corredores”.

El andarín Antonio Balaguer, vencedor de Bielsa, declaró al día siguiente de la competencia mantenida con éste, que se proponía no correr de nuevo con «Chistavín» a fin de demostrar que su triunfo se debía a la agilidad y resistencia y no a componendas y mistificaciones.

 

La Alianza Aragonesa también se hizo eco de la competición. El diario describía a Balaguer con una edad de unos 22 años “alto, fornido y de buena musculatura, arriero de profesión y célebre en la tierra baja por su aguante y rapidez en las correrías que ha verificado” plasmaba así el desarrollo de la carrera. Según este diario, Chistavín se mostraba receloso y mal dispuesto porque le había tocado a la suerte correr delante, “como si tuviera presentimiento de su derrota”.

“Con grande expectación de la concurrencia que fue muy numerosa, empezó la carrera, previo el reconocimiento facultativo y demás condiciones estipuladas, sin que hubiera ningún incidente ni ventaja para ninguno de los dos corredores hasta la vuelta 150, en que dando un rápido avance Antonio Balaguer, se ha adelantado unos cuantos metros, ventaja que no ha podido recobrar Chistavín en las vueltas siguientes, a pesar del empeño que en ello ha puesto. Reconociendo la imposibilidad de tomar a su vez la delantera y ya fatigado, se ha retirado delante del jurado a la vuelta 164, continuando Balaguer hasta las 168 bailando la jota sin dar señales de cansancio, hasta que el jurado le ha hecho detener, proclamándole vencedor”.

    Bibliografía 

    • Adell Castán, José Antonio y García Rodríguez, Celedonio, «El Rey de Andorra vence a Bielsa», Chistavín. El andarín de Berbegal, Huesca, Pirineo, 1998.
    • Cañada Giner, Ángel, «El tío Rey», BCI (Boletín de Cultura e información) n.º 14, Andorra (Teruel), CELAN, 2007, págs. 36-37.
    • Miércoles, 27 Noviembre 2019

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