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María Luisa Grau Tello presentó su libro en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza

Doctora en Historia del arte por la Universidad de Zaragoza,  socia del CELAN y habitual colaboradora en nuestras publicaciones, María Luisa presentó su libro "Democracia y pintura mural en Zaragoza, 1984- 1995", editado por Rolde de Estudios Aragoneses, en el Museo Pablo Gargallo el miércoles 17 de septiembre. 

El libro es una secuela de su tesis doctoral La pintura mural en Zaragoza, 1950-1997, leída en 2012. Los autores que desfilan por este estudio componen la flor y nata de la pintura aragonesa contemporánea: la Hermandad Pictórica, Pascual Blanco, Pedro Giralt, José Manuel Broto, Eduardo Salavera, José Luis Cano, Jorge Gay…

El acto tuvo lugar en el salón de actos del museo, presidido por el mural de ‘La Eneida’ de Virgilio, firmado por José Luis Cano en 1984 y que abrió la veda de la pintura mural, que daría lugar a una veintena de obras en los diez años siguientes. La presentación arrancó con las palabras del Presidente de Rolde, de Juan José Vázquez, en representación de la Sociedad Municipal Zaragoza Cultura como financiadora de parte de la publicación, y de María Luisa Grau Tello que expuso brevemente las principales directrices del periodo estudiaron en la publicación. A continuación, tuvo lugar una mesa redonda moderada por la propia María Luisa y en la que participaron los pintores José Luis Cano, Jorge Gay y Eduardo Salavera, así como el catedrático de Historia del Arte Manuel García Guatas y el que fuera su director de tesis, Jesús Pedro Lorente.  

 

El nuevo escenario de la Democracia exigía toda una declaración de nuevas intenciones y un lenguaje plástico pertinente. Así lo explica Mª Luisa en su libro: 

«Después de cuarenta años de dictadura y de un intenso proceso de transición, España necesitaba una imagen que dar al mundo y una nueva imagen que darse a sí misma»' , como si urgiera mostrar y demostrar los cambios que, supuestamente, ya se habían operado en el seno de la política, de la sociedad y del país, en general, tras la llegada de la democracia. La cultura ofrecía las herramientas idóneas para construir esa nueva imagen de apertura y modernidad que se quería ofrecer; a la altura del resto de democracias occidentales: así, las distintas administraciones públicas, comenzando por el gobierno central y terminando con los ayuntamientos, se entregaron con fruición a la celebración de ferias, exposiciones, bienales y becas, con mayor o menor éxito, y a la adquisición de obras para la creación de las correspondientes colecciones de arte. 

Dentro de este contexto de promoción de las artes, se asistía también al auge de la pintura mural, realizada tanto en edificios públicos como en el espacio urbano, que surgía a consecuencia de dos problemáticas planteadas con el arranque de la democracia: por un lado, la necesidad de dar alojo a los nuevos servicios culturales y organismos políticos, a escala local y autonómica, creados con el nuevo estado democrático y, por otro lado, la necesidad de intervenir con urgencia en la recuperación de los degradados cascos históricos.»

María Luisa dedicó al CELAN un ejemplar de su libro, adjuntamos la dedicatoria: 

 

El libro, de pequeño formato y, por ello, muy manejable, está profusamente ilustrado siguiendo un delicado diseño de Paco Rallo, autor por cierto de algunos de los murales analizados. El prólogo corre a cargo de Jesús Pedro Lorente, director de la tesis doctoral de Mª Luisa y unos de los fundadores del Observatorio Aragonés de Arte de la Esfera Pública (OAAEP), en el que también colabora Mº Luisa y en cuya página web puede leerse y descargarse su tesis completa. Éste es el enlace que lo posibilita:

http://www.unizar.es/oaaep/biblioteca-virtual/

Para más información, http://www.celandigital.com/25/index.php/publicaciones/libros-recomendados/634-democracia-y-pintura-mural

Heraldo de Aragón recogía el día 8 de septiembre un artículo escrito por Antón Castro, reproducimos su contenido:

María Luisa Grau Tello (Andorra, Teruel, 1983) buscó un tema para su tesis doctoral de Historia del Arte y eligió, oyendo las sugerencias de su profesor Jesús Pedro Lorente, el arte mural desde 1950 hasta 1997. De ese trabajo se desmigajó el libro ‘Democracia y pintura mural en Zaragoza, 1984-1995’ (Rolde, 2014), que se centra en las obras que promovieron las instituciones públicas de la comunidad: el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón, la Delegación de Gobierno y las Cortes de Aragón, entre otras.

"En la tesis estudiaba tres períodos: desde 1950 hasta la muerte de Franco, donde analizaba las dos corrientes: la más clásica, academicista y grave, la más rígida también, que comprende a autores como Alejandro Cañada, Manuel y Leopoldo Navarro, Villaseñor y Javier Ciria, etc., y otra más innovadora que se dio en comercios, cines y bares y que también estaba vinculada con las nuevas corrientes musicales y de apertura que llegaban de la base americana", señala. 

El segundo período estaría centrado en la Transición, hasta 1978, y a partir de ahí, con la aprobación del Estatuto de Autonomía, nacería esa tercera época en la que "España y Aragón querían dar una nueva imagen al mundo y a sí mismos de su apuesta por la democracia y la creación", señala la autora. 

La cultura y los novedosos equipamientos ofrecían los instrumentos de modernidad y transformación y una apuesta por el arte. Intervinieron otros factores: "La necesidad de rehabilitar edificios que estaban en muy mal estado y que sirvieron de alojamiento a las Cortes (como la Aljafería) o al Gobierno de Aragón (el edificio Pignatelli), la descentralización y la creación de nuevos espacios, especialmente en los barrios, con el Plan de Centro Cívicos y Casas de Cultura", apunta. 

María Luisa Grau Tello analiza el primer mural: la interpretación que José Luis Cano pintó de ‘La Eneida’ de Virgilio, en 1984, en los cuatro frisos de una sala del Museo Pablo Gargallo, que se creó en el Palacio de Argillo, rehabilitación que dirigió Ángel Peropadre. "Suele ocurrir que cada arquitecto tiene su pintor o sus pintores. Cano volvió a trabajar en el Torreón Fortea, donde hizo tres murales más. ‘La Eneida’ marcó la pauta del trabajo del Ayuntamiento de Zaragoza. Cano logró imágenes espectaculares".

Obras y autores

No menos espectaculares son los murales del edificio Pignatelli, obra que dirigió el finado Saturnino Cisneros. "La Hermandad Pictórica, Pascual Blanco, Eduardo Salavera y Pedro Giralt pintaron cuatro. Aunque no tuvieron indicaciones concretas, todos coincidieron en su atracción por la naturaleza. La Hermandad Pictórica hizo las cuatro estaciones de influencia oriental; Salavera se inspiró en el Ebro y los paisajes de Helios; Pedro Giralt glosó, a su modo, ‘El asno de oro’ de Apuleyo, y Pascual Blanco propuso su visión de la Arcadia". En el Pignatelli, para la entrada, Jorge Gay también pintó un dibujo grandioso: ‘El hombre que fumaba ideales’, que "es un homenaje a su padre".

La estudiosa recuerda que en la remodelación del Teatro Principal, dirigida por el arquitecto José Manuel Pérez Latorre, Jorge Gay pintó un mural veneciano, misterioso y envolvente, "que está lleno de detalles, de homenajes, de riqueza iconográfica. Y en el vestíbulo, también hay una obra de José Manuel Broto, poderosa y abstracta, que rompe el clasicismo del edificio y no deja a nadie indiferente". Broto pintó las 34 piezas, que ocupan 170 metros cuadrados, de la bóveda del Pabellón de Aragón para la Exposición Universal de Sevilla.

Otros artistas han realizado varios murales: uno de ellos Santiago Arranz, que decoró el edificio del Cubo con ‘La ciudad soñada’, y la Casa de los Morlanes con su ‘Vocabulario de signos’ y sus bestiarios. 

Hay otros nombres y proyectos: Jorge Gay y Fernando Sinaga en el Auditorio, Jesús Buisán en el Conservatorio Elemental de Zaragoza, Miguel Ángel Encuentra y Sergio Abraín en el Centro Cívico Delicias... Todos llevaron el color a la vida y a la calle.

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