por Félix A. Serrano Royo
Más información
www.gargallovilla.com
Historia
Si por Historia se entiende, de acuerdo con el Diccionario de
la RAE, la narración verdadera, es decir, comprobada- de los
sucesos públicos y políticos de los pueblos y de los hechos o
manifestaciones de la actividad humana, no podemos referirnos
a la Historia de Gargallo hasta el siglo XII, en que se
encuentran los primeros documentos escritos que lo mencionan,
unida casi siempre a la de Estercuel y Cañizar. A falta de
pruebas directas, se puede, no obstante, relacionar su
transcurrir histórico con el de territorios próximos con los
que ha estado vinculado como Alcañiz, Aliaga, Montalbán y
otros pueblos de la cuenca del río Martín de los que se tiene
noticia escrita con anterioridad, lo que nos permitirá escalar
en el tiempo con datos algo más precisos que los que aporta la
transmisión oral o la leyenda.
Hasta la Reconquista
Según el profesor Lacarra, en su obra Aragón en el pasado,
antes de la invasión musulmana el territorio de lo que había
de ser el solar del reino de Aragón carecía de personalidad
propia. Ni constituía una unidad administrativa ni tenía
unidad cultural. En la época romana había integrado, en su
mayor parte, el Convento jurídico cesaraugustano que estaba
incluido en la provincia Tarraconense
Hacia finales del siglo V la Tarraconense cae en poder de los
godos, iniciándose un proceso de ruralización como
consecuencia del repliegue al campo de los habitantes de las
ciudades ante el acoso de suevos y vascos. No hay indicios de
que la nueva situación afectara a nuestros pueblos más de lo
que lo hizo la dominación romana.
Tras la invasión musulmana no parece que hubiera una
inmigración masiva de árabes o beréberes y, aunque aquellos no
llegaron a ocupar el territorio en su totalidad, se puede
pensar que la sumisión de sus habitantes fue total. No se sabe
con certeza si Gargallo quedó bajo el control árabe de La
Sahla (marca) de los Beni Razín-Albarracín que es como se
llamaba Albarracín antes de los árabes y cuyo territorio
extienden sus hijos. Así pues, los árabes ocuparon y
gobernaron nuestras tierras, existiendo todavía como vestigio
suyo los restos de un muro en la Torreta, que serviría como
atalaya vigilante del cauce del Escuriza, y el lugar fue
probablemente un punto logístico de importancia en las
encrucijadas de caminos. Fueron ellos seguramente quienes
prepararon los primeros regadíos de nuestro pueblo en la vega
del Escuriza plantando olivos y árboles frutales, como lo
hacían otros compatriotas suyos en los grandes regadíos de
Valencia.
La población de Gargallo, en su mayoría, debió de conservar la
religión cristiana, dada la tolerancia de los musulmanes en
este aspecto, aunque sin descartarse que algunos, para
liberarse de los mayores impuestos que sufrían, renegaran de
su fe y se hicieran moriscos. También parece que, cristiano
Gargallo definitivamente tras la Reconquista, quedase algún
musulmán hasta su expulsión en 1610.
En su camino a la conquista de Valencia D. Rodrigo Díaz de
Vivar, El Cid Campeador, pasó por Gargallo a través de una
ruta que discurría prácticamente por idénticos pasos a la
actual carretera N 420/N 211, al menos hasta la Venta de la
Pintada en que, tomando a la derecha hacia Molinos, alcanzaría
Castellote, Mas de las Matas y Aguaviva, antes de derivar
hacia Monroyo, Morella y Alcañiz.
A lo largo del siglo XII Aragón alcanzó los límites
fronterizos con que será conocido en la Historia. Entre 1100 y
1120 el rey Alfonso I, "El Batallador", expande las fronteras
del reino y, en sucesivas campañas exploratorias, marca el
límite fronterizo en estas tierras turolenses. Tras una breve
recuperación árabe de los almorávides, que reforzaron
baluartes como La Torreta y otras plazas y castillos
limítrofes, será con Ramón Berenguer IV cuando se ocupe la
cuenca del río Martín y las tierras del Bajo Aragón, otorgando
cartas de población a Gargallo y otros municipios. Tras haber
recibido en 1208 su Carta-puebla quiso el Rey Pedro II
asegurar las tierras y las entregó a Miguel Sancho como
donación para sí y sus herederos el 15 de marzo de 1209,
desvinculándolas de los Calatravos de Alcañiz.
El Señorío
Jaime I "El Conquistador", hijo de Pedro II "El Católico",
concedió a su fiel vasallo Don Gil de Atrosillo en 1260 el
título de Señor de Estercuel, Gargallo y Cañizar para sí y su
descendencia en reconocimiento a los servicios prestados a la
Corona en las campañas por tierras levantinas e islas
mediterráneas.
Hacia 1250 ocurrió un fenómeno en el término de Estercuel,
considerado milagroso, que fue el hallazgo de una talla de la
Virgen por el pastor de D. Gil, Pedro Novés, oculta durante la
dominación musulmana y a la que, por el lugar donde fue
encontrada, se la conoció por la Virgen del Olivar. Este hecho
suscitó la petición de D. Gil, apoyado probablemente por Jaime
I, que valoraba y estimaba la labor de redención de cautivos
de la Orden de la Merced, para que fuera ella la encargada de
dar culto a la Virgen y fundar un convento junto a la ermita
ya construida tras la aparición, concediéndoles a los frailes
el territorio del Olivar.
Durante los siglos XIII y XIV los Atrosillo tuvieron el
dominio del Señorío de forma más o menos sosegada, según
fuesen sus relaciones con el Rey, pero sin llegar a perder del
todo su favor a pesar de haberse conjurado con otros nobles en
contra de las presiones de Jaime II sobre la nobleza. El P.
Altaba, citando al P. Luna, dice que la última escritura de
los Atrosillo en favor del Convento del Olivar se testificó en
Montalbán el año 1374, en ella D. Martín ratifica todo lo que
sus antecesores habían dado al convento.
Ya en el s. XIV el apellido Ximénez de Urrea aparece ligado al
de los Atrosillo por parentesco, con pleitos entre ellos por
la Baronía de Estercuel. Los Atrosillo iban yendo a menos. En
el s. XV la Baronía pertenece a D. Beltrán de Coscón, sin
saberse cómo pasó a su dominio ni qué relación tenía con los
Atrosillo. A este D. Beltrán se la compró D. Berenguer de
Bardají. Sucesivos Señores de la Baronía fueron Dª Leonor de
Bardají y sus hijas Dª Teresa Bermúdez de Castro y Dª Jerónima
Bermúdez de Castro, que se casó con D. Bernabé de Palafox,
marqués de Lazán, siendo los miembros de este ilustre apellido
quienes tuvieron las posesiones de
la Baronía hasta su
extinción. Dª Joaquina Revolledo Palafox y Guzmán, hija del
último marqués de Lazán -D. Luis Revolledo de Palafox y
Palafox- heredó la Baronía de Estercuel, actuando en
representación suya su esposo, el Conde de Bureta. Fue bajo el
dominio de esta última familia Palafox, a finales del s. XIX y
principios del XX, según el P. Altaba, cuando se vendieron a
los vecinos las tierras que habían trabajado sus antepasados,
se supone que en alguna modalidad de censo o arrendamiento.
Sociedad
Muchos acontecimientos tuvieron lugar durante los ocho siglos
de Señorío: Régimen feudal hasta el s. XV. Unificación de los
Reinos de Aragón y Castilla. Expulsión de los judíos durante
el reinado los Reyes Católicos. Expulsión de los moriscos en
el período de los Austrias, en 1610. Guerra de Sucesión de
1700 a 1713, que dio paso a la dinastía borbónica. Expulsión
de los Jesuitas en 1767 y Amortización de Mendizábal. Guerras
Carlistas. Epidemias de cólera en 1870 y de gripe en 1918, que
diezmaron nuestros pueblos. Guerras coloniales de Cuba y
Filipinas en 1898 y de Marruecos. Emigraciones masivas en los
años 50 y 60 del s. XX, por citar sólo los más importantes.
Cómo afectaron estos hechos a los habitantes de nuestro pueblo
no es difícil de imaginar dada la escasa capacidad de decisión
que tuvieron hasta tiempos bastante recientes; es decir, como
agentes pasivos de lo que en cada ocasión se les venía encima.
Desde el punto de vista material el pueblo progresó más o
menos al ritmo que lo hacía el resto del país, lentamente. A
pesar de encontrarse en una posición privilegiada respecto a
sus vecinos, por el paso de la carretera general, los
adelantos asociados a la modernidad llegaron tarde y con mala
calidad. El agua se llevó en 1913 con la instalación de dos
fuentes públicas, la pavimentación de las calles se hizo,
precariamente, a finales de los 60, década hasta en la que la
electricidad no fue estable; el agua corriente llegó a las
casas en fecha tan tardía como 1975, pudiéndose, por fin,
tener acceso a una mejor higiene.
Algunos datos.
Evolución del pueblo
Diversas publicaciones de los siglos XIX y XX recogen aspectos
de Gargallo. Así el Diccionario Geográfico-Estadístico de
Pascual Madoz, de 1845-50 dice que "está situado en terreno
escabroso sobre un cabezo de peñas, bien ventilado. Su núcleo
urbano lo constituyen 66 casas, con su Ayuntamiento, en varias
calles y una plaza, que tiene mal piso. Su cárcel es pequeña y
mala. Escuela de 12 niños, dotada con once fanegas de trigo
común y 800 reales (recuérdese que en esa época el maestro y
el mantenimiento de la escuela lo pagaban los ayuntamientos).
La Iglesia parroquial de San Blas; y una ermita a la salida
del pueblo, también dedicada a San Blas. Los caminos a Teruel,
Estercuel y Ejulve están en mal estado. El correo lo trae el
valijero, una vez a la semana, desde Alcorisa, donde llega de
Alcañiz. Produce trigo morcacho o mixtura, nueces, algo de
almendra y acerolas. Hay algo de ganado lanar y caza de perdiz
y conejo. La población es de 110 vecinos con 441 almas. Su
capacidad impositiva sube a 50.995 reales".
El Diccionario Espasa de 1928 mejora la perspectiva observada
por Madoz, no en vano habían pasado más de 75 años. "Municipio
de 418 edificios y albergues, que habitan 609 habitantes,
según el censo de 1910, y 614 según el censo de 1920. La
estación de ferrocarril de Utrillas dista 32 Kms. por la
carretera de Alcañiz a Teruel. El terreno es quebrado y
montañoso. Produce trigo, frutas, patatas, judías, nueces y
almendras; ganado lanar y cabrío. Abunda la caza. Hay minas de
carbón, hierro y manganeso. Se fabrican baldosas, tejas y
ladrillos. Está bien servido por los autobuses de Alcañiz-Montalbán-Teruel".
Los datos ofrecidos por las dos publicaciones anteriores
indican que Gargallo alcanzó la mayor población de su historia
reciente a principios del s. XX. Es de suponer que este
aumento demográfico, a pesar de las epidemias ya mencionadas,
se debió a la ampliación de las tierras de cultivo gracias a
la introducción del arado de vertedera, que permitió la
roturación de prácticamente todas las aprovechables, así como
la explotación de rudimentarias industrias extractivas y de
fabricación de materiales de construcción.
El Diccionario Geográfico de España de 1957-8, con datos de
Arturo Martínez, maestro de Gargallo de 1950 a 1955, ya deja
constancia del camino que iban a seguir sus habitantes: la
emigración. Señala el Diccionario lo ya conocido: El secano se
siembra en régimen de año y vez con trigo y cebada. Hay viña,
unas 150 Has., olivos, almendros, manzanos, perales, nogales,
etc., diseminados. Ganado hay 1.200 cabezas de lanar y 300 de
cabrío. Canteras de cal y minas de lignito, que se lleva a
Aliaga y a Andorra. Funcionan dos molinos, varias bodegas, 1
horno de pan-cocer, 2 carpinterías y una herrería. La
carretera pasa a su lado con el coche de línea Alcañiz-Moltalbán,
y hay una estafeta de correos. Población 480 habitantes.
Mientras los habitantes emigran a Barcelona, sobre todo,
inmigran andaluces a las minas. Hay una fonda, 2 ventas, 2
escuelas unitarias. Tenemos practicante y veterinario".
La segunda mitad del s. XX
La emigración continuó hasta que la crisis del petróleo, que
afectó a España en 1974/1975, frenó la salida de los ya
escasos habitantes del pueblo, la mayoría viejos. La imagen
que proyecta el pueblo a finales de los años 60 y principio de
los 70 es penosa; las calles mal asfaltadas, la mayoría de las
casas en estado de deterioro, igual que el Ayuntamiento, las
escuelas y el cuartel de la Guardia Civil; los pajares
hundidos, los campos y la huerta prácticamente abandonados.
Es a partir de esas fechas y en la estela del crecimiento
económico del país, iniciado en los años 60 y consolidado en
los 70, cuando se toca fondo y se inicia una lenta
recuperación, no de su población (en 1985 había 59 familias y
151 habitantes), pero sí de la mejora del nivel de vida. Una
parte de los emigrados, una vez asentados en sus lugares de
destino y con algún ahorro, inician la reparación de las casas
aún en pie que no han sido vendidas. El aspecto del casco
urbano fue mejorando, no sólo por la iniciativa particular
sino por las importantes inversiones hechas, sobre todo en los
últimos 30 años, por los Gobiernos Municipales que se han
sucedido hasta hoy.
En el núcleo de la población se ha
mejorado el alcantarillado y la pavimentación de las calles,
llegando ésta incluso a los callejones que daban acceso a las
eras y pajares. La entrada al pueblo por el Carrerón se ha
ensanchado y embellecido con una barandilla que hace de
mirador, hacia la Cantera, y con un moderno bar en el solar de
los que fueron antiguos corrales. El antiguo Ayuntamiento fue
demolido y construido otro nuevo en su lugar, con balcón
corrido, mirando al Trinquete; su interior es moderno y
funcional, con una magnífica sala de plenos. Fue inaugurado
oficialmente en las fiestas de San Roque del año 1996. Las
obras alcanzaron también a la plaza. En San Blas de 2001 fue
inaugurada la Casa de Cultura, un edificio de nueva planta
ubicado donde estaba la antigua Casa del Cura en la calle
Mayor, con buhardilla acristalada y voladizo en el tejado que
recuerda, en moderno, las construcciones renacentistas
aragonesas del siglo XVI. Alberga espacio para tienda,
vivienda, consultorio médico, gimnasio y biblioteca.
Extramuros del pueblo se ha asfaltado y mejorado el Camino de
San Blas y el Cementerio, creándose en sus proximidades una
zona ajardinada en la que la balsa ha pasado a ser un estanque
rodeado de jardines, que se prolongan hasta el Polideportivo,
con zona de juegos para niños y una piscina inaugurada el
verano del 2000. Varios vecinos se han construido casas nuevas
en la urbanización S. Blas.
Entre las obras de infraestructura consta la ampliación de la
balsa de la Huerta y la sustitución de las antiguas acequias
de riego por otras nuevas de hormigón que se alargan por casi
toda la huerta. Se ha mejorado la capacidad de almacenamiento
y bombeo de agua de uso doméstico y se ha construido un nuevo
embalse en la zona del pinar en La Canaleta, con capacidad
cinco o seis veces el de la balsa de la Huerta que, además de
aumentar el volumen de agua para riego u otros usos, es origen
de una red complementaria de distribución de agua potable para
uso doméstico.
¿Cómo se ha conseguido, en tan pocos años, cambiar el aspecto
de Gargallo de forma tal que quien no lo hubiera visitado en
los últimos 25 años no lo reconocería? Esto ha sido posible
por varias razones, no todas ellas positivas, sin embargo. La
entrada de España en la Unión Europea hizo afluir hacia sus
zonas más deprimidas los Fondos Estructurales y de Cohesión
Europeos con los que se han financiado directa o
indirectamente las obras citadas; como parte negativa, se puso
plazo a las explotaciones mineras subterráneas con las
consabidas secuelas de cierre de los pozos y pérdida de
puestos de trabajo, endulzadas con jubilaciones anticipadas,
que han convertido en pensionistas a hombres de poco más de 40
años, y con otras ayudas para la recuperación de las zonas
mineras, que no consiguen estimular suficientemente a
empresarios, creando trabajos alternativos, por ausencia de
tradición industrial y de mano de obra cualificada en la zona.
Pero Gargallo no sólo ha cambiado en su aspecto material.
También se han modificado las costumbres de las gentes, sus
formas de vida, la forma de expresarse y hasta la entonación
del habla se ha suavizado; sin renunciar a su pura esencia
aragonesa, el español que se habla ahora entre nuestras gentes
se ha hecho más cosmopolita. Ya no se escuchan modismos del
tipo "¡te pa tu que comparanza!" por "¡vaya comparación!", por
citar sólo un ejemplo que se me quedó grabado de la
conversación entre dos vecinas, cuando era niño. La TV, con su
perverso-beneficiosa influencia, nos está homogeneizando un
poco a todos.
Gargallo ante el futuro
Con sus luces y sus sombras el panorama descrito es, en su
conjunto, ciertamente positivo en el aspecto material, pero
lleno de incertidumbres respecto a su futuro, debido al
descenso de su población, que no ha tocado fondo. De hecho,
los habitantes a principios del siglo XXI son poco más del
centenar y el Colegio Público acoge en el curso 2000/2001 a
seis niños, de tres a once años: Agustín, Javier, Nerea,
Manuel, Fernando y Paula. Se sostiene gracias a cuatro
familias que aportan esos seis niños, imprescindibles para que
las autoridades educativas mantengan abierta la escuela. El
curso 2001-2002 se ha iniciado con otros dos niños, hijos de
inmigrantes. Se tendría que rendir un homenaje a todas las
personas del pueblo que, tal vez tentadas en algún momento por
el abandono del hogar ancestral, han resistido y han sido los
actores y los responsables de que el pueblo no sólo haya
aguantado sino de que se haya convertido en lo que tanto nos
admira, por comparación, con lo que era hace tan sólo veinte
años, porque ellas han administrado el pasado reciente y están
encarando su futuro.
El trabajo que ofrecen las empresas tradicionales de la
minería u otras extractivas es escaso e incierto su futuro,
pues la única mina bajo tierra, que ocupa a dos únicos
trabajadores del pueblo, tiene los días contados, y Corta
Gargallo, la gran explotación de carbón a cielo abierto, se
gestiona con poca mano de obra, especializada, que maneja la
pesada maquinaria que extrae y transporta el lignito y las
arcillas hasta sus respectivos destinos. Entre una y otra
aportan media docena de puestos de trabajo al pueblo. Hace
falta dar un paso más para que Gargallo no se extinga con la
desaparición de los últimos jubilados que, hoy por hoy, forman
la mayoría. Este paso debe ser la creación de puestos de
trabajo en el sector servicios, por la iniciativa particular,
como lo está haciendo con magnífico ejemplo la familia
Gargallo, que con su esfuerzo y tesón han hecho de la antigua
Venta de la Pintada un moderno hotel que cuenta con
dependencias de auténtico lujo, y da trabajo a varias
personas, además de a la familia. Otras empresas familiares
como Osmojo, el Bar Moliner y el Polvorín también participan
en la formación del PIB local.
Hay demanda de profesionales especializados, sobre todo en la
construcción: albañiles, fontaneros, pintores, carpinteros
pero también en otros campos de actividad, que pudieran
suscitar en los pocos jóvenes que nos quedan las ventajas de
aprenderlos y establecerse por su cuenta, trabajando desde
Gargallo, puesto que las distancias no son problema, en lugar
de marcharse a trabajar por cuenta de terceros como mano de
obra sin cualificar. Pero no sólo se pueden ver salidas en
especialidades manuales o mecánicas sino también en las
intelectuales o creativas; hoy día las nuevas tecnologías
permiten trabajar con un ordenador y enviar los servicios a
cualquier parte del mundo a través de Internet, sin necesidad
de residir -continuamente, al menos- en una ciudad
aglutinadora de esos servicios.
La solución, si llega, lo hará, como siempre ha sido, por la
vía de la formación y de la educación, que permita una
preparación profesional o empresarial que capte y atienda las
demandas que la sociedad ya le está haciendo y le hará cada
vez con más fuerza en un futuro próximo (y que si no atienden
nuestros jóvenes las atenderán otros). Confiemos en que así
sea para bien de Gargallo.